Las Tres Tumbas

Absolutamente inevitable abordar el tema por la gravedad de los eventos acontecidos en Tlahuelilpan, Hidalgo donde como resultado de la explosión por el robo de combustible suman 91 muertos hasta el último reporte con posibilidad de rebasar los 100 fallecidos, mientras esto sucede recordaba una película que asistí a ver al cine siendo niño, se trata de un film del cine popular mexicano con la calidad de aquellos años a fines de los setentas, regresaré más tarde recordando el título de la película, lo que me parece ahorita más importante es resaltar el enorme costo que tiene para todos la desconfianza y la ausencia de respeto al marco jurídico que nos rige a todos en nuestro país; por tomar un ejemplo tenemos autoridades electas bajo un sistema excesivamente costoso precisamente por la enfermiza tendencia a violar normas y leyes, el sistema legal y electoral funciona bajo la premisa de la desconfianza y desviaciones hacia su violación; de ahí que cada que un servidor público realiza actos o toma decisiones alejado del sistema legal y código de ética está literalmente arrojando al bote de la basura enormes esfuerzos en el sistema electoral que precisamente lo puso en esa silla que ocupa, aunque digan que está embrujada, por eso la aplicación y el imperio de la Ley en ningún caso debe estar sujeta a negociación, ya que el estado de derecho prevalece bajo cualquier circunstancia y por ello nos otorga a todos por igual certeza y seguridad.

Cada uno de nosotros como ciudadanos debemos tener perfectamente claro que la violación recurrente y la falta de castigo o evadir la aplicación de la ley nos condena a enormes costos, y que más nos vale empezar a darnos cuenta del daño que nos hacemos a nosotros mismos cuando actuamos escudados en justificaciones baratas de enorme necesidad y pobreza, cuando lo que

realmente nos motiva es la tentadora comodidad de violar la ley, y robar gasolina como los pobladores en Hidalgo, estando seguros que no pagarían por ese delito, no ser detenidos ni sometidos a proceso, y ese es quizás el mayor incentivo para la comisión delictiva: la falta de castigo bajo el amparo de la corrupción e impunidad, y con ello los pobladores de Tlahuelilpan cavaron su tumba literalmente de al menos 91 seres humanos.

Asumir que la delincuencia organizada habrá de evitar delinquir actuando bajo una cartilla de moralidad y valores cívicos por virtud de una recomendación verbal es una lamentable inversión de tiempo con dudoso resultado; estos grupos responden a mecanismos coercitivos y de fuerza superior para la persecución de los delitos, y la fuerza disuasiva es precisamente la certeza de su detención y sometimiento para afrontar un debido proceso. Reducir los niveles de inseguridad en México es en definitiva una tarea de mediano y largo plazo para observar resultados satisfactorios, como sociedad debemos unir esfuerzos con las autoridades a nivel local y federal para lograr mejorar los graves niveles de comisión de delitos. Los grupos de delincuentes organizados deben estar plenamente convencidos que con la participación de todos, sociedad y gobierno habremos de lograr que estos, los delincuentes de persistir ellos solitos con pico y pala cavarán su tumba, dando fin a un período sangriento y de dolor.

El Gobierno de México, los estados y municipios al asumir plenamente la responsabilidad que tienen como autoridades en la conducción de la vida pública dan un paso indispensable para iniciar el proceso de cambio tan necesario para la renovación de las instituciones y de la sociedad entera; como autoridades se deben reconocer que al ejercer el poder público les conlleva la responsabilidad de acreditarse resultados de las decisiones y evitar asignar culpas a otros con justificaciones o argumentos de dudosa validez; y es aquí precisamente en este punto en que la autoridad debe actuar apegada estrictamente en la ley y nunca acusar pretexto alguno para la falta de su cumplimiento, ya que por mandato de la Constitución cada autoridad tiene un ámbito y funciones propias de su encargo, y a esto señores se le llama someterse al estado de derecho. La historia nos ha

enseñado que al no actuar bajo esta premisa el gobernante asumirá enormes costos quedando inevitablemente sepultado en una tumba política tarde o temprano.

Estamos irremediablemente en horas de definición para nuestra nación, aquí cada uno debe decidir y actuar, el resultado que no queremos es que como en la película y el corrido cavemos todos las Tres Tumbas, por nuestro propio bien.

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  • hace 49 años, 1 mes creado